La señora de los mares

Historia de una advocación (Fuente Internet)

   Cuenta la tradición que en el siglo XIII la Virgen se apareció a unos cruzados en Tierra Santa y se presentó a ellos como la Estrella del Mar. Desde entonces, pescadores y marinos se amarran a Ella con fe.

   De Cartagena a Ferrol y de Cádiz a Valencia, en miles de lugares de toda España se celebra cada 16 de julio la fiesta de la Virgen del Carmen, patrona de quienes hacen del mar su modo de vida, una advocación que curiosamente no nació en medio del océano, sino en una cordillera de Israel y es que el origen se encuentra situado en el monte Carmelo, que deriva de la palabra Karmel, que en árabe se traduce como jardín y en hebreo como viñedos de Dios. La advocación nació después de la Segunda Cruzada, cuando en 1155 el francés Bartolomé Avogadro, inspirado por el profeta Elías, viajó hasta el monte Carmelo para hacerse ermitaño. Allí inició una pequeña comunidad religiosa, levantaron una iglesia dedicada a la Madre de Dios y tomaron el nombre de Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.

   Los carmelitas fueron creciendo en número y, a comienzos del siglo XIII, el patriarca de Jerusalén les dio una regla basada en tres pilares: el trabajo, la vida contemplativa y la meditación de la Sagrada Escritura. No lo tuvieron fácil, ya que entonces los sarracenos realizaban incursiones por las proximidades del monte Carmelo con el objetivo de reconquistar Tierra Santa, presión que se acentuó hasta el punto de que hacia 1235 se vieron obligados a abandonar si iglesia. La tradición asegura que antes de marcharse del lugar que había sido su casa, los cristianos cantaron la Salve Regina, momento en que se les apareció la Virgen y les prometió que sería su “Estrella del Mar”. Los que abandonaron el monte Carmelo bajo su amparo no sufrieron ni un rasguño por las cimitarras mahometanas, llegaron salvos a sus lugares de origen en Europa y pronto difundieron en el viejo continente la devoción a la Virgen del Carmelo.

   Entre aquellos cruzados que regresaron de Tierra Santa estaba San Simon Stock, quien en 1246 se convirtió en prior general de los carmelitas. Stock no cesaba de rezar por la Orden del Carmen y el 16 de julio de 1251 la Virgen se le apareció y le dio un escapulario con la siguiente promesa: “Este escapulario será la divisa de mi confraternidad y, para ti y todos los carmelitas, un signo especial de gracia; quienquiera que muera portándolo, no sufrirá el fuego eterno”. Poco a poco se difundió lo sucedido a Stock y miles de personas quisieron llevar consigo un escapulario a semejanza de los religiosos carmelitas. A lo largo de los siglos, la Iglesia Católica ha explicado que el escapulario no es un amuleto y que, según la promesa mariana, quien le tenga devoción y lo use, recibirá a la hora de su muerte la ayuda de la Madre de Dios.

   Y si el escapulario no se entiende sin la devoción a Nuestra Señora del Carmen, lo mismo sucede con aquellas personas que faenan en la mar. Existen hermosas historias de marineros en apuros que pidieron la intercesión de la Virgen y salvaron la vida. A finales del verano de 1845, el barco inglés The King of the Ocean navegaba rumbo a Australia cuando, cerca del cabo de Buena Esperanza, se vio sorprendido por un implacable huracán. James Fisher, el pastor protestante que asistía espiritualmente a la tripulación, subió a cubierta para rezar con el objetivo de frenar el temporal que estaba vapuleando al barco. Entre los marineros se encontraba el irlandés John McAuliffe, quien, al ver que las oraciones de aquel protestante no servían, se acercó hasta la barandilla, se abrió la camisa, se quitó el escapulario de la Virgen del Carmen, hizo la señal de la cruz sobre las bravas olas y lo arrojó al agua. En ese instante, el viento cesó y solamente una ola más cayó sobre la cubierta trayendo con ella el escapulario del irlandés. El protestante Fisher, testigo de aquel suceso, se convirtió al catolicismo nada más desembarcar en Australia.
    Este amor de los marineros la Señora del Mar está especialmente arraigado en España y en varias naciones de Iberoamérica. Los pescadores la consideran su fiel protectora y cada 16 de julio la imagen de la Virgen del Carmen es portada a hombros por marineros y cofrades. Un fervor que cuenta con siglos de historia en nuestro país desde que en el siglo XVIII el almirante mallorquín Antonio Barceló impulsó el amor por la Virgen del Carmen en la Armada española, llegando a otorgarle el patronazgo que hasta entonces había ostentado san Telmo.

   En 1768 se estableció el Departamento Marítimo en la Isla de León, en la bahía de Cádiz. Juan José de Navarro Viana y Búfalo, primer Marques de la Victoria y primer capitán general de la Real Armada Española, retornó de Italia y trajo consigo una devoción por la Estrella de los Mares que pronto se extendió de forma natural entre todos los marinos españoles.

   Nuestra Señora del Carmen es oficialmente patrona de la Armada española desde el 19 de abril de 1901 en la Real Orden que indicaba que “S. M. el Rey (q. D. g.), y en su nombre la Reina Regente del Reino, de conformidad por lo propuesto por la Subsecretaría de este Ministerio, y favorable informe del Provicariato General Castrense, se ha servido disponer sea declarada Patrona de la Marina de Guerra la Santísima Virgen del Carmen, que lo es de hecho, de todos los navegantes, y se celebre el 16 de julio, día de su festividad”.

   Una fiesta que rinde honores a la Stella Maris que se apareció a los cruzados en Tierra Santa para que volviesen sanos a Europa tras navegar el Mediterráneo. Unos marineros que, al no existir la tecnología actual, precisaban de la ayuda de las estrellas para orientarse.

   Pronto en los barcos españoles comenzaron a verse imágenes de la Virgen, a la que los marineros pedían amparo cuando emprendían rumbo a la mar y hoy la mayoría de los marinos sentimos un escalofrío cada vez que suenan los acordes de la Salve Marinera. Un canto a Nuestra Señora del Carmen cuyos versos forman parte de El molinero de Subiza, una zarzuela estrenada en Madrid el 21 de diciembre de 1870 cuya letra fue escrita por el gaditano Luis de Eguílaz y a la cual puso música el pacense Cristóbal Oudrid y Segura. Pero ¿cómo llegó a convertirse este extracto de zarzuela en una oración que han cantado varias generaciones de marinos españoles y que hoy es casi un himno para la Armada? La respuesta se encuentra en la localidad gallega de Ferrol, donde se estrenó la obra zarzuelera en 1872. Aquel día, unos guardiamarinas de la Asturias, Escuela Naval Flotante, decidieron ir al teatro y quedaron maravillados al ver cómo en la escena XIV de esta zarzuela se cantaba “Salve Estrella de los cielos”. Al día siguiente decidieron que se cantaría siempre después de la misa en el buque. La costumbre se extendió a toda la Armada.

   En 1941, el Ministerio de Marina encargó al músico mayor de Infantería de Marina Camilo Pérez Monllor la transcripción de la partitura original de Oudrid. Con la posterior adaptación de la letra por parte de Mariano Méndez Vigo, este canto se convirtió a la actual Salve Marinera.

   Desde entonces, la patrona de los marinos de España ha presidido centenares de celebraciones y actos marineros y castrenses. Desde hace años, por cuestiones políticas se ha intentado relegar su presencia a un segundo plano, sin embargo son mayoría los marinos que continúan haciéndose a la mar al amparo de la estrella de los mares, a cuyo amparo se acogen con un grito tan íntimo como impetuoso que nace del mismo corazón: “Viva la Virgen del Carmen”.

 

Un himno de todos los hombres y mujeres de mar

    Como ya hemos explicado, al parecer la Salve Marinera tiene su origen en los versos de la zarzuela “El molinero de Subiza”, estrenada en Madrid a finales de 1870 con letra del gaditano Luis de Eguilaz y música del pacense Cristóbal Oudrid. La zarzuela llegó a Ferrol en 1872 y maravilló a unos guardiamarinas de la Escuela Naval Flotante Asturias fondeada en la Graña. Unos versos en los que se alababa a la “Estrella de los cielos” llamaron su atención y tras algunos retoques los incorporaron a la misa del buque. La costumbre no tardó en prender y al poco se cantaba en todos los buques y dependencias de la Armada, hasta que en 1941 el Ministerio de Marina decidió hacerla oficial y encargó al músico de Infantería de Marina Camilo Pérez Monllor una trascripción de la partitura original. Con la posterior adaptación de la letra a cargo de Mariano Méndez Vigo, el canto se convirtió en la actual Salve Marinera que ha venido presidiendo todo tipo de actos y celebraciones en la Armada, hasta que una desatinada decisión política la arrinconó en los actos de entrega de despachos de 2010 en la Escuela Naval de Marín.

    Hoy la Salve Marinera es muy popular entre la gente de mar de toda España y a pesar de gozar de mucho predicamento en Cataluña, Valencia, Galicia y otras regiones de nuestra geografía con lengua propia, la única versión que existe tiene letra en castellano, lo que no deja de servir como nexo de unión de los marinos de toda la piel de toro. Existe también una curiosa versión en inglés que escuché personalmente hace ya algunos años a los marinos de una agrupación naval británica que visitaba nuestro país, he aquí ambas versiones:

¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris, de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.

De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!, ¡salve!, ¡salve!, ¡salve!

Praise song of the seas

Hail! Star of the seas,

Of the gleaming seas, of eternal blessing.

Hail! Oh Phoenix of beauty,

Mother of the Divine Love

 

 From your people, to their sorrows

May your mercy give comfort

Fervently arrive at heaven

And unto you, and unto you our cries

 

Hail, hail! Star of the ocean,

Hail! Star of the seas  

Indeed, fervently arrive at heaven

 And unto you, and unto you our cries

 

Hail, hail! Star of the ocean,

Star of the ocean

Hail! Hail! Hail! Hail!

Advocación a San Telmo

La devoción que los hombres de mar tenían antiguamente a San Telmo tiene su origen en  la figura de San Erasmo, Obispo de Formia, localidad del Lazio romano. Este San Erasmo, mártir muerto hacia el año 300 y que era más conocido como San Elmo, fue el patrono primitivo de los marineros y a él se debe el fenómeno de los fuegos de San Telmo que recorren los palos del barco cuando el ambiente está cargado de electricidad después de la lluvia. Muchos años después, en el año 1190, nacía en Frómista, una pequeña localidad en la provincia de Palencia, Pedro González, que con el paso de los años llegó a ser un dominico de tal relevancia que en tiempos de la reconquista, nuestro rey Fernando el Santo no daba un paso si no era en su compañía y de hecho este sacerdote solía acompañarle en el combate portando la imagen de la Virgen de los Reyes y de esta época de su vida se narran muchos milagros que hizo en ayuda de marineros y pescadores, razón por la que, sin haber alcanzado realmente la jerarquía de santo, se le veneraba como tal por la gente de mar que hizo de él su patrono, como muestran las imágenes y cuadros en las iglesias con su hábito de dominico, un pequeño barco en una mano y en la otra un cirio con una llama azul que representa el fuego que, llevando su nombre, corresponde en realidad a San Erasmo. Pedro González murió en Tuy cuando peregrinaba a Santiago. En diciembre de 1741 fue canonizado por  Benedicto XIV, después de que tres meses antes su ayuda fuera invocada y parece ser que recibida por los marinos que acompañaban a Blas de Lezo en la valerosa defensa de Cartagena de Indias, donde el teniente general nacido en Olavarrieta entregó su vida de forma heroica. 

Fuego de San Telmo

La mar, su gente y la Virgen del Carmen

La mar, su gente y la Virgen del Carmen.

   No siendo su elemento natural, la advocación de la gente de mar a diferentes deidades a lo largo de la historia se pierde en el origen de los tiempos. Con ocasión de la modernización de la factoría de Repsol en la isla de Escombreras, frente a Cartagena, se  encontraron en el fondo del mar multitud de ánforas selladas que no eran sino ofrendas a Hércules, que contaba con una estatua en la isla a cuyas fuerzas encomendaban los capitanes romanos sus frágiles esquifes cuando salían a navegar, aunque la primera  advocación concreta de los marinos a una imagen santa se materializa en  la figura de San Erasmo, mártir más conocido como San Elmo, muerto hacia el año 300 y primer patrón de los marineros. A él se debe el nombre que recibe el conocido fenómeno de los fuegos de San Telmo, que para los marineros antiguos representaban un buen augurio.

 

   Muchos años después, en el año 1190, nacía en Frómista, una pequeña localidad palentina, Pedro González, que con el paso de los años llegó a ser un dominico de tal relevancia que en tiempos de la reconquista nuestro rey Fernando el Santo no daba un paso si no era en su compañía. A este sacerdote se le adjudican muchos milagros en auxilio de pescadores y marineros, razón por la que, rebautizado como San Telmo, antes, incluso, de alcanzar la jerarquía de santo ya se le veneraba como tal por la gente de mar que hizo de él su patrono, como muestran las imágenes y cuadros que lo representan con su hábito de dominico, un pequeño barco en una mano y en la otra un cirio con una llama azul que representa el fuego que lleva su nombre. Pedro González murió cuando peregrinaba a Santiago, siendo canonizado en diciembre de 1741 después de que, tres meses antes, su auxilio fuera invocado por los marinos que acompañaban a Blas de Lezo en la valerosa defensa de Cartagena de Indias, donde el teniente general nacido en Olavarrieta entregó su vida de forma heroica. En cualquier caso, durante muchos siglos, además de a San Telmo, los marinos españoles solían encomendarse a otros muchos santos. En su crónica del primer viaje de circunnavegación que culminara Elcano, en un momento de angustia a causa de una terrible tormenta, Pigafetta dejó escrito: “…amainamos las velas y pedimos a Dios que nos salvase, viendo entonces en la punta de los mástiles a nuestros tres santos que disiparon la oscuridad, conservándose allí por más de dos horas, San Telmo en el palo mayor, San Nicolás en el de mesana y Santa Clara en el trinquete…”

 

   De acuerdo con la tradición, la figura de la Virgen del Carmen surge en Tierra Santa en el siglo XIII, cuando se apareció a unos cruzados a los que se presentó como la Estrella del Mar. Fue entonces cuando pescadores y marinos en general comenzaron a amarrarse a Ella con los lazos de la fe, iniciándose en el lugar de su aparición una pequeña comunidad religiosa que tomó el nombre de la Orden de la Virgen María del Monte Carmelo, aunque no lo tuvieron fácil ya que los sarracenos acostumbraban a realizar incursiones por la zona con el objetivo de reconquistar Tierra Santa, presión que se acentuó hasta el punto de que en 1235 se vieron obligados a abandonar su iglesia. La tradición asegura que antes de marcharse del lugar que había sido su casa, los cristianos cantaron la Salve Regina, momento en que se les apareció la Virgen y les prometió que sería su “Estrella del Mar” y que los que abandonaran el monte Carmelo bajo su amparo no sufrirían un rasguño por las cimitarras mahometanas. Los carmelitas llegaron salvos a sus destinos en Europa y difundieron en el viejo continente la devoción a la Virgen del Carmelo.

   Entre aquellos carmelitas estaba San Simón Stock, a quien se apareció la misma Virgen el 16 de julio de 1251, haciéndole entrega del escapulario que no suele faltar en el pecho de ningún hombre de mar. Y en este mismo acto, y aquí tiene su origen una de las supersticiones ancestrales de los hombres de mar, que no ven con buenos ojos la presencia de curas a bordo, parece ser que la Virgen prometió a San Simón que no dejaría morir sin confesión a ningún marino tocado con el escapulario. Consecuentemente, no habiendo cura a bordo ningún hombre podría morir, ya que la confesión era imposible, de ahí que todavía hoy algunos marinos tuerzan el gesto al ver una sotana a bordo. En cualquier caso, este amor de los marineros a la Señora del Mar está especialmente arraigado en España y en varias naciones de Iberoamérica. Los pescadores la consideran su fiel protectora y cada 16 de julio la imagen de la Virgen del Carmen es portada a hombros por marineros y cofrades, un fervor que se acentuó en nuestro país a partir del siglo XVIII, cuando el almirante mallorquín Antonio Barceló impulsó el amor por la Virgen del Carmen en la Armada, otorgándole el patronazgo que hasta entonces había ostentado San Telmo.

   La Virgen del Carmen es oficialmente patrona de la Armada por real orden desde el 19 de abril de 1901 y fue a partir de ese momento cuando en los barcos españoles comenzaron a verse imágenes de la Virgen. Hoy somos mayoría los marinos que sentimos un escalofrío cada vez que suenan los acordes de la Salve Marinera, un canto cuyos versos forman parte de “El molinero de Subiza” zarzuela que se representó en Ferrol en 1872 impresionando tanto a unos guardiamarinas que en adelante decidieron cantarla a la finalización de la misa a bordo, costumbre que no tardó en extenderse a todos los hombres de mar. Desde entonces, la patrona de los marinos de España ha presidido centenares de celebraciones y actos marineros que suelen finalizar con un grito tan íntimo como impetuoso, exhalado por las gargantas de los marinos, aunque nacido en el mismo corazón: “Viva la Virgen del Carmen”.

 

 

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Gundi | Respuesta 25.06.2014 01.50

todo un monumento a la superstición - la inventiva humana no tiene límites

guillermo | Respuesta 06.02.2014 01.05

se conoce la salve a raíz de la zarzuela de el molinero de subiza, pero el texto pertenece a los "soliloquios amorosos de un alma a Dios" de lope de vega.

Luis 06.02.2014 15.11

Gracias por el aporte. Un abrazo

CARMEN RODRIGUEZ | Respuesta 06.03.2013 14.41

ME ENCANTA Y ME EMOCIONA MUCHO YO ME LLAMO CARMEN Y BUSCO TODA LA INFORMACION QUE PUEDO EN RELACION A ESTA VIRGEN, SE QUE EN SUDAMERICA ES MUY VENERADA

Luis 06.03.2013 16.37

Gracias Carmen. Es una Virgen a la que los marinos de todas las clases y lugares profesamos una extraordinaria veneración.

Jose Guerao Vidal | Respuesta 28.01.2013 18.32

Que maravilla y cuantos milagros ha hecho con los marinos REINA DE LOS MARES.

Luis 28.01.2013 20.50

Tiene toda la razón. Un abrazo y muchas gracias

Luis | Respuesta 27.09.2012 08.58

Gracias de parte de los marinos de todos los mares.

LILA | Respuesta 27.09.2012 03.04

EL ARTICULO ES UNA MARAVILLA.ADORO A LA VIRGEN DEL CARMEN.NO SOY MARINERA,PERO CREO QUE LA VIRGEN TIENE AMOR Y PROTECCIÓN PARA TODOS.VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN.

Luis | Respuesta 23.09.2012 00.52

Muchas gracias Marisa. Un beso fuerte

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Comentarios

18.07 | 18:11

COMO NO ME VA A GUSTAR, SI CUANDO ERA UN IMBERBE CADETE DE PRIMER AÑO, TUVE LA SUERTE DE SER COMISIONADO A VISITAR AL "JUAN SEBASTIÁN" .
MOMENTOS Q NO SE OLVIDA

...
17.07 | 18:48

Estimado señor Panizo,

Debo fechar una foto que tengo de mis padres en un agasajo a los visitantes del Elcano al Callao en 1952. ¿Puede Ud. ayudarme? Gracias.

...
10.07 | 19:21

Acabo de leer tu comentario. Siento la equivocación. Un abrazo

...
10.07 | 19:21

Gracias a ti por el comentario

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