La noche que Machín no cantó en Cádiz

Un día aciago

La noche del 18 de agosto de 1947 estaba previsto que el cantante cubano Antonio Machín deleitara a los gaditanos con sus canciones en la sala de fiestas “Cortijo de los Rosales”, sin embargo, la fecha quedaría ligada a los anales de Cádiz por un motivo bien diferente, pues ese día se produjo la explosión de un polvorín de la Armada en la ciudad dejó 150 muertos y arrasó parte de la ciudad.
La detonación provocada por 200 toneladas de TNT tiñó de rojo el crepúsculo gaditano. La correspondiente onda expansiva arrasó varios barrios y se cebó especialmente entre los más desfavorecidos, pues en la Casa Cuna murieron muchos niños y hermanas de la Caridad. 
Sobre el origen de la explosión se ha escrito y divagado mucho. Desde luego ésta tuvo lugar en una zona donde la Armada disponía de unos polvorines en los que se almacenaban centenares de toneladas de TNT que constituían la carga explosiva de minas, torpedos y cargas de profundidad excedentes de la Guerra Civil, procedentes de Cartagena, depositadas allí en 1943, y de las que ya se había dado reiterado aviso de su mal estado y peligrosidad. 
Ocurrida la catástrofe, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil locales se afanaron en la tarea de buscar supervivientes entre los escombros, retirar los cuerpos de los fallecidos y proteger la zona del saqueo de los indeseables. Mención especial merece la actuación heroica del capitán de corbeta Pascual Pery Junquera, que junto a un reducido grupo de marineros consiguieron extinguir un incendio que hubiera propiciado la detonación de otras cien toneladas de TNT, segunda explosión que seguramente habría aumentado considerablemente el número de víctimas.
Tres años antes de la tragedia, la Armada había adquirido 189 hectáreas de terreno en la campiña de Jerez, donde se levantó el llamado Rancho de la Bola, que pasaría a ejercer las funciones de polvorín hasta su cierre en 1987. El lugar era accesible por carretera y río Guadalete arriba mediante remolcadores que tiraban de gabarras en las que se transportaba el material militar hasta un muelle del que, lo mismo que de los polvorines, únicamente quedan los esqueletos del hormigón con que fueron construidos. Hoy la munición se almacena en túneles y depósitos reforzados, especialmente diseñados y alejados de los núcleos urbanos. Descansen en paz las almas de los 150 gaditanos que subieron al cielo aquella fatídica noche de verano. Seguro que allí Machín las ameniza cada noche con sus inefables angelitos negros.

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Comentarios

09.08 | 16:13

Sres. Muy buenas todas las anécdotas. Si me lo permiten pienso reproducirlas en la Provincia, periódico local de Las Palmas de G. C. donde escribo algunas veces

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26.07 | 08:55

Coincido completamente contigo. Abrazo lezista

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26.07 | 08:54

Muchas gracias. Un fuerte abrazo lezista

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26.07 | 08:54

Estaré encantado. Pasame los detalles a mollatis@yahoo.es

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