Diego de Alvear

Una historia fascinante

   La conmemoración del Bicentenario de “la Pepa” ha puesto de relieve la figura de Diego de Alvear y Ponce de León, oficial de Marina, jefe de las unidades de artillería que tan heroicamente defendieron Cádiz durante los 30 meses de asedio francés, aunque antes de ser nombrado responsable de la defensa de la irreductible capital gaditana ya había protagonizado otros actos no menos heroicos, uno de los cuales, casualmente, también lo traído a la actualidad estos días, pues, junto a su hijo Carlos, Diego Alvear fue de los pocos supervivientes que dejó el hundimiento de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes en octubre de 1804, cuando volvía a España cargada de todas esas riquezas que recientemente y de manera tan mezquina expolió la empresa norteamericana Odissey y que gracias a la acción de la justicia podrán exhibirse finalmente en museos españoles.

   Diego de Alvear, nacido en 1749 en la localidad cordobesa de Montilla, era nieto del viticultor del mismo nombre fundador de la bodega “Alvear”, pionera del vino fino en Andalucía. Con apenas 20 Diego años sentó plaza de guardiamarina en la Armada e inmediatamente partió al Río de la Plata con la expedición de Cevallos, tomando parte en la Guerra de Sacramento, un conflicto de intereses coloniales que enfrentó a España con Portugal por el control del territorio del mismo nombre. Resuelta la disputa a favor de España, Carlos III fundó el Virreinato de la Plata y Diego de Alvear pasó treinta años entregado a la labor real de delimitar los límites fronterizos entre España y Portugal, llevando a cabo un trabajo topográfico impecable en la zona delimitada por los ríos Paraná y Paraguay. Durante su estancia en el virreinato se casó con la joven porteña María Barbastro, con la que tuvo nueve hijos que le siguieron los pasos por los difíciles e intrincados territorios fronterizos.

   Cumplida su misión en el Nuevo Mundo, regresó a España a bordo de la fragata Mercedes, que guardaba en las bodegas seiscientas mil monedas de oro y plata correspondientes la mayoría a los ahorros personales de quienes, como Diego de Alvear, habían dedicado media vida al servicio de Su Majestad. Al recalar frente a la costa sur de Portugal, los buques fueron interceptados por una división  inglesa al mando de Graham Moore. En aquellos momentos España tenía un tratado de paz con los ingleses  y Diego de Alvear fue enviado en bote con su primogénito Carlos a parlamentar con Moore a bordo de su buque insignia, momento en que un disparo del Amphion alcanzó la santabárbara de la Mercedes y la fragata española se hundió en un santiamén, arrastrando a las profundidades a su mujer e hijos, además de a otros 250 españoles y las seiscientas mil monedas que constituyen la base del tesoro expoliado por Odyssey. Moore condujo al resto de la flotilla a Portsmouth, aunque para su desdicha, al no haber declaración de guerra, el botín, de unos 4 millones de libras inglesas de la época, fue declarado “Derechos del Almirantazgo”, otra forma inglesa de piratería que trajo al menos la feliz conclusión de que Moore no llegase a ver una sola libra de su robo.

   Por respeto al trauma familiar recién sufrido y a que en realidad los ingleses no tenían de qué acusarle, el distinguido prisionero pudo llevar una vida de cierta libertad e incluso fue resarcido por los ingleses de parte de sus pérdidas materiales. Fue así como conoció a la Irlandesa Louise Ward, con la que regresó  a España, se casó y tuvo otros diez hijos, haciéndose cargo en 1807de las unidades de artillería responsables de la defensa de Cádiz. Cuando un año después los franceses, aliados hasta entonces, se convirtieron en el principal enemigo de la patria, su primera intervención fue decisiva al conseguir rendir a la flota de Rosily, anclada en la bahía gaditana, lo que constituyó la primera victoria sobre los franceses en la Guerra de la Independencia.

   Terminada la guerra, sus simpatías con los liberales le causaron no pocos disgustos cuando Fernando VII decidió imponer el absolutismo. Retirado y dedicado al cultivo del vino en su pueblo natal, volvió a organizar una fuerza popular en Córdoba para oponerse a un movimiento militar que intentó reimplantar el absolutismo en pleno Trienio Liberal. Una vez sofocado el movimiento rebelde, recibió el nombramiento de Comandante de la Milicia Nacional, pero la reinstauración del absolutismo al año siguiente le valió ser detenido y despojado de sus bienes en varias ocasiones coincidiendo con el real capricho de Fernando VII. Poco antes de morir en Madrid, recuperó sus propiedades, títulos y honores.

   Por parte de Carlos, único hijo superviviente de su primer matrimonio, Diego de Alvear dejó una larga estela de descendientes, incluido un presidente de Argentina. Y no menos ilustres han sido los Alvear que entroncan con el corajudo Capitán General de la Armada por la línea de su segundo matrimonio. Hoy, seis generaciones después, la sangre de Diego de Alvear corre por las venas de más de 1500 hombres y mujeres que ostentan orgullosamente su apellido. Sus esfuerzos en pro de la memoria del Brigadier han conseguido no sólo ayudar a recuperar un tesoro patrimonio de todos los españoles, con su lucha los Alvear han apoyado también la recuperación de la memoria de los más de doscientos ahogados a consecuencia de la villanía del pirata Moore, la de los muchos gaditanos que se dejaron la piel en la defensa del pequeño trozo de patria a partir del cual se vertebró la España actual y, sobre todo, la de un hombre de honor, un verdadero caballero que supo encajar los más duros reveses de la vida para luchar por la nobleza de una bandera que hoy lo cubre como a uno de sus hijos predilectos. Una figura que pide a gritos un sitio en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, la ciudad en cuya defensa empeñó sus fuerzas para hacernos ganar a todos los españoles el preciado don de la libertad.    

 

La parte del tesoro que no se quedó en Gibraltar regresa a casa

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Luis | Respuesta 03.07.2012 21.15

¡Completamente de acuerdo! Un abrazo

CARLOS RAPELA | Respuesta 03.07.2012 14.21

La Historia, la memoria histórica, no debe ser solo de 60 o 50 años para aquí, hay que remover siglos atrás y ver los esfuerzos de nuestros antepadados.

Luis | Respuesta 20.06.2012 10.44

Gracias!

Txema Prada | Respuesta 20.06.2012 10.02

Magnifico, Luis, como siempre!!

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Comentarios

18.07 | 18:11

COMO NO ME VA A GUSTAR, SI CUANDO ERA UN IMBERBE CADETE DE PRIMER AÑO, TUVE LA SUERTE DE SER COMISIONADO A VISITAR AL "JUAN SEBASTIÁN" .
MOMENTOS Q NO SE OLVIDA

...
17.07 | 18:48

Estimado señor Panizo,

Debo fechar una foto que tengo de mis padres en un agasajo a los visitantes del Elcano al Callao en 1952. ¿Puede Ud. ayudarme? Gracias.

...
10.07 | 19:21

Acabo de leer tu comentario. Siento la equivocación. Un abrazo

...
10.07 | 19:21

Gracias a ti por el comentario

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