Naufragios españoles

Naufragios emblemáticos de la flota española

   Desde el origen de los tiempos el hombre ha mantenido con el mar una relación de atracción y terror. Plácida y cordial cuando se ha servido de él para obtener una variada lista de recursos, aunque ingrata, sin embargo, cada vez que el mar se ha impuesto a su inteligencia arrastrando las naves a los fondos abisales donde no existe otra ley que la de Neptuno.

   Durante siglos España se situó a la cabeza de los países que optaron al gobierno del mundo mediante el dominio de los mares. En la época imperial, las colonias eran una importante fuente de recursos que llegaban a nuestro país a bordo de todo tipo de barcos, aunque para ello hubo que pagar un alto tributo en forma de naufragios, la mayor parte debido a causas meteorológicas, buques defectuosos, accidentes en la mar, errores humanos o daños provocados en combate. La lista de naufragios españoles documentados es larga y entre ellos destacan aquellos que debido a las circunstancias de su pérdida o al valor de la carga que transportaban se convirtieron algún día en noticia u objetivo de los cazadores de tesoros.

   De entre todos brilla con luz propia el de la nao Santa María, embarrancada en una restinga frente a las costas de la actual Haiti y que ha sido noticia recientemente al asegurar un arqueólogo norteamericano que había encontrado sus restos en el fondo del mar, cosa difícil, pues en el lugar en el que varó confluye la sedimentación de varios ríos que han ganado terreno al mar durante siglos, de modo que hoy  su tablazón debe estar sepultada bajo toneladas de fango. Otro naufragio importante por su relación con la Santa María es el del galeón San Salvador, hundido 200 millas al norte de Lisboa y en el que Roberto Mazzara, un experto buzo antiguo oficial de la Marina Italiana dijo haber encontrado la campana con la que el Almirante anunció a los Reyes Católicos el descubrimiento del Nuevo Mundo.

   Una inagotable fuente de naufragios fue la carrera de Indias, más afectada por factores climatológicos que por la acción de los corsarios, siendo destacables tres galeones por encima de otros: Nuestra Señora de Atocha, hundido en 1622 frente a las costas de Florida por el efecto de un huracán y cuya localización supuso un tesoro de 400 millones de dólares para el norteamericano Mel Fisher; Nuestra Señora del Juncal, perdido en 1631 por efectos de otro temporal en el golfo de México y cuyo tesoro está por cuantificar, dado que aún no ha sido hallado, aunque su localización se ha erigido en el reto principal de los arqueólogos mexicanos, y el más emblemático de  los llamados “galeones de Rande” , una flota procedente de América que en 1702 buscó refugio en la ría de Vigo escapando del acoso de los mastines ingleses y holandeses, que finalmente consiguieron hacerse con el que, al parecer, cargaba más riquezas: El Santo Cristo de Maracaibo, que se perdió alrededor de las islas Cies cuando era remolcado y podría albergar un tesoro valorado en cerca de 3500 millones de euros, lo que, naturalmente, lo mismo que el Juncal, ha despertado el insaciables apetito de  Odyssey.

   En los estertores del imperio, la ruina económica del país condujo a algunos naufragios propiciados por el mal estado de la Flota. Es el caso de la fragata de guerra Santa María Magdalena y el bergantín Palomo, perdidos en la ría de Vivero por no poder contar con su cargo de anclas mientras trataban de protegerse de un furioso temporal y que se saldó con 550 vidas, asunto que conmocionó al país cuando el cuerpo del comandante de la Magdalena apareció abrazado al de su hijo, lo que movió a la Armada a evitar embarcar juntos a parientes en primer grado. Otro caso sonado fue el del navío San Telmo, desaparecido en 1819 en aguas de la Antártida y del que aún hoy se siguen buscando restos que permitan pregonar que, aunque a título póstumo, a sus 644 tripulantes perdidos les corresponde la gloria de ser los descubridores del continente blanco. Poco antes y como genuino exponente de la derrota de Trafalgar, no podemos dejar de referirnos al Santísima Trinidad, “el Escorial de los Mares”, buque insignia de la escuadra de Baltasar Hidalgo de Cisneros, capturado por los ingleses tras el combate y hundido finalmente a unas 30 millas de Cádiz. Naufragado a finales de ese mismo siglo recordamos al crucero Reina Regente, hundido frente a las costas de Barbate a su regreso de una embajada en Tánger sin que pudiera salvarse ninguno de sus 412 tripulantes.

   Como parte del fenómeno de la emigración, a la que tan unida estuvo la navegación, el siglo XX comenzó salpicado por los grandes desastres del Titanic y del Lusitania, buques estrella de la White Star Line y de la Cunard, rivales en la disputa del negocio de la emigración y que pagaron su alocada carrera con cerca de cuatro mil vidas. Pero ese fenómeno también se dio en España, donde rivalizaron la Compañía Trasatlántica y la Pinillos, aunque fue esta última la que tuvo la desgracia de poner los muertos, básicamente por el naufragio de sus dos buques estrella, primero el Príncipe de Asturias, apodado “el Titanic Español”, que se hundió frente a la costa de Brasil en 1916 al tocar con una aguja y que dejó 445 cadáveres y poco después el Valbanera, que tras una vida agitada se perdió frente a los cayos de Florida en 1919, donde aún guarda entre sus hierros el último suspiro de 488 seres humanos.

   Los últimos naufragios notables de buques españoles tuvieron lugar durante la Guerra Civil. Los submarinos republicanos C-5, B-5 y B-6, resultaron hundidos con sus dotaciones en extrañas circunstancias frente a las costas de Ribadesella, Estepona y el Cabo Peñas, respectivamente. Más extraño fue el caso del C-3, torpedeado al principio de la guerra frente a Málaga y del que sólo la desclasificación de los archivos de la II GM permitió saber que fue hundido por un submarino alemán en una operación altamente secreta. En sus entrañas, a 58 metros de profundidad, descansan hoy 34 de sus hombres. En el bando nacional hay que destacar la pérdida del crucero Baleares frente al cabo de Palos por torpedos de destructores republicanos, con el luctuoso resultado de 786 muertos y, sobre todo, el hundimiento del vapor Castillo de Olite en los estertores de la contienda, a resultas del cañonazo de una batería de costa de Cartagena, que arrastró al fondo del mar las ilusiones de 1477 jóvenes soldados del ejército de Franco, en la peor tragedia de la España marítima contemporánea.

 

  En la fotografía, réplica de la nao Santa María construida con ocasión del V centenario y que viajó a América en una reconstrucción del viaje original al mando del hoy Almirante de la Flota Santiago Bolíbar.

Diario de Cádiz 9 de junio de 2014

Como continuación de los actos de homenaje a nuestras queridas Fuerzas Armadas, una gloriosa efeméride de nuestra Armada si no olvidada, mucho menos difundida de lo que merece.

http://www.diariodejerez.es/article/opinion/1790584/dia/gloria/para/la/armada/espanola.html

Conferencia "Naufragios"

Dios mediante, el próximo 6 de junio, a 20:00 en el Hotel de Puerto Sherry tengo previsto dar una conferencia que bajo el título genaral de "Naufragios", recogerá los detalles más sobresalientes de cinco naufragios de especial relevancia. Finalizado el acto, el hotel tendrá el gusto de invitarnos a todos a un vino. ¡Os espero!

Una vida singular

 

 

 

En 1936 Julián de Zulueta tenía sólo 17 años y un sueño: convertirse en médico y luchar contra las enfermedades que asolaban a la humanidad. Establecido en París con su familia, una foto que descubrió en una revista le hizo plantearse un reto que daría un giro trascendental a su vida: un miliciano español abrazaba una momia bien conservada, con los ojos abiertos y la barba prácticamente intacta.  

España vivía una época turbulenta en la que los asaltos a lugares religiosos eran moneda corriente. Fue así como la momia del emperador Carlos V que, entonces como hoy, descansaba en un sarcófago cerrado en el Monasterio de El Escorial, fue sacada de su tumba para que aquel miliciano la exhibiera a modo de trofeo. Pero a Julián esos desmanes político-religiosos no le inquietaban tanto como el hecho conocido de que el emperador había muerto de malaria relativamente joven, después de haber sufrido intensos ataques de gota durante los últimos años de su vida. Para entonces, Zulueta pensaba que una etapa fundamental en el proceso de momificación, como es la deshidratación del cuerpo, podía tener carácter reversible y que, convenientemente rehidratada, una momia podía conservar datos importantes de su historial médico y, por lo tanto, ofrecer pistas sobre la evolución de la enfermedad que la condujo a la muerte.

La profesión de su padre llevó a Zulueta a Colombia, donde se convirtió en un prestigioso médico especialista en enfermedades tropicales. Durante sus estudios convivió estrechamente con los mismos parásitos que habían acabado con la vida del emperador Carlos V y la imagen de aquella revista seguía intacta en su retina.

Terminada la carrera viajó a Inglaterra. Allí perfeccionó su formación académica en la universidad de Cambridge y terminó siendo reclutado por la OMS. A partir de ese momento su vida fue una diáspora permanente que le llevó durante más de 40 años a enfrentarse a los peores parásitos en los lugares más insanos. Sus conocimientos y perseverancia resultaron de gran utilidad en la erradicación de enfermedades como la viruela. Sin embargo, la malaria seguía llevándose a la tumba a cerca de tres millones de seres humanos cada año y Zulueta no había olvidado la imagen de la momia del emperador en manos de aquel miliciano en los días tempestuosos de la Guerra Civil. Mundialmente famoso, el parasitólogo madrileño regresó a su tierra natal con idea de buscar rastros de la malaria en la momia de Carlos V, pero el rey Juan Carlos no consintió la exhumación de sus restos. 

Dos años después la oportunidad volvió a llamar a su puerta y Julián decidió que en esa ocasión no se le escaparía. Con motivo de una visita al Museo del Prado, coincidió con una de las autoridades con las que se había entrevistado para acceder al estudio de la momia real, quien, con grandes muestras de alegría, le contó que había localizado una falange de uno de los dedos meñiques del emperador, en una urna en la sacristía de la Iglesia de El Escorial. No era la momia, desde luego, pero era un trozo de ella, se encontraba fuera del sarcófago y quizás el Don Juan Carlos le permitiera su estudio.

Y el rey consintió. Julián no cabía en sí de gozo cuando aquel monje con guantes le hizo entrega de la reliquia en El Escorial, mientras le contaba que la falange había sido arrancada de la imperial mano durante otra época turbulenta: la revolución de 1868, cuando los restos del emperador fueron expuestos para que pudieran ser visitados y un guía aceptó un soborno a cambio de una pequeña parte de su cuerpo. Años después, cuando el comprador se arrepintió de su estupidez y devolvió la falange, Carlos V ya había vuelto a su catafalco, de modo que el dedo quedó en la sacristía, como si hubiera estado esperando a Julián desde el mismo momento de su amputación.

La primera sorpresa del ya eminente galeno fue que la falange estaba en perfecto estado de conservación y que su momificación se había producido de forma natural. Como él mismo acostumbra a explicar y, aunque pueda sonar irreverente, “su cuerpo se curó como cualquiera de los muchos jamones que envejecen en el mismo lugar fresco y seco de la sierra extremeña donde recibió sepultura”.

A partir de ahí, el estudio de la falange imperial no paró de ofrecer sorpresas al equipo investigador, que en una primera radiografía pudo observar la erosión del hueso debido a los cristales de urea producidos por la gota. La artritis estaba tan avanzada que había destruido la articulación y se extendía a los tejidos blandos. Hacia los 28 años, el emperador debió comenzar una etapa de tremendos sufrimientos en la que los dolores tuvieron que ser cada vez mayores. El desconocimiento de la patología de su enfermedad y el abuso de la cerveza y de los alimentos más contraindicados para la misma, aceleraron el proceso de destrucción de tejidos y justifican plenamente su temprana abdicación y el hecho de que antes de cumplir los cincuenta años tuviera que desplazarse en una silla portátil especialmente diseñada para mitigar sus fuertes dolores.

El estudio continúa. Es prácticamente seguro que el emperador debió sufrir las mismas fiebres que los millones de seres humanos que hoy siguen padeciendo la malaria, ya que, aunque la investigación no está cerrada, todo apunta a que en sus glóbulos rojos cristalizados aparecerán restos del mosquito causante de la enfermedad. Hoy los discípulos de Julián de Zulueta se cuentan por docenas y buscan en todas las partes del mundo la deseada vacuna para la que el propio doctor dice que aún es pronto. Sin embargo, asegura al mismo tiempo, el estudio de la falange del emperador está dando frutos insospechados que serán comunicados próximamente.

Quién sabe. Tal vez la glotonería de Carlos V, que mantenía llena su despensa de Yuste con manjares traídos de todas las regiones de España, fortaleció al parásito que lo estaba matando hasta el punto de que, cerca de 500 años después, una simple falange de su dedo meñique pueda llegar a ofrecernos la solución a una enfermedad que sigue siendo uno de los jinetes del apocalipsis de la humanidad.   

Una simbiosis secular

 

 

 

Sabido es que el siete de octubre de 1571 Juan de Austria, hijo natural del emperador Carlos y Capitán General de la Armada de la Santa Liga, impuso sus naves a las del imperio otomano en la que se dio en llamar la batalla de Lepanto. Como consecuencia, Gregorio XIII ordenó trasladar a ese día la fiesta de la Virgen del Rosario, pero es menos conocido que el hermanastro de Felipe II acudió al combate con una réplica de la imagen de Nuestra Señora de Butarque, Virgen venerada en Leganés a la que el llamado Jeromín gustaba de encomendarse por haber crecido en esta localidad vecina de Madrid. Obtenida la victoria, Juan de Austria solicitó a su hermanastro un título castrense para su venerada Virgen, siéndole concedido el de Capitán General de los ejércitos, razón por la que su talla aparece tocada de fajín rojo y bastón de mando.

Fue la primera vez en la que la Virgen fue distinguida con semejante rango, pero no la única. En 1862, Isabel II otorgó idéntico nombramiento a la Virgen de los Reyes de Sevilla, cuya imagen acompañaba a Fernando III “El Santo” en sus batallas durante la reconquista y, quien más quien menos, todos hemos tarareado esa jota: La Virgen del Pilar dice / que no quiere ser francesa / que quiere ser capitana / de la tropa aragonesa. En su histórico catolicismo, encontramos decenas de distinciones parecidas en la mayoría de regiones de España, aunque, por circunscribirnos sólo a las andaluzas  más cercanas, me referiré aquí al ascenso a Capitana General concedido por Alfonso XIII en 1925 a la Virgen de Zocueca, de Guarromán, que prestó auxilio espiritual a los hombres del general Castaños en la batalla de Bailén o a la almonteña Virgen del Rocío, título concedido en 1928 también por Alfonso XIII. Más recientemente, en 1947, Franco impuso el fajín a la Virgen del Rosario de Cádiz, la popular Galeona que venía protegiendo a los barcos españoles que partían al Nuevo Mundo desde prácticamente el descubrimiento de América. En 1962, la misma distinción alcanzó a la réplica de la Virgen del Rosario que se venera en Granada.

Otra importante advocación Mariana es la de la Virgen de Guadalupe de Cáceres, portadora del Toisón de Oro desde el siglo XVII por su título de Reina de las Españas, otorgado por Alfonso XIII en 1928. Cuarenta años después, en 1968, el título y los honores de Capitana General alcanzaron a la imagen gemela de esta Virgen, “la chiquitilla del Gavellar”, que se venera en Úbeda. Ya en 2007, el general jefe del Eurocuerpo, con sede en Estrasburgo, ofrendó su bastón de mando a la sevillana Virgen de Triana.    

En cuanto a la Virgen del Carmen, es desde 1955 Capitana General de la Armada y, desde cuatro años antes, Alcaldesa Perpetua de la gaditana localidad de San Fernando, ciudad con una extraordinaria solera marinera. La conocida advocación de los marinos a la Virgen de los Mares se oficializó en 1901, aunque la tradición que la une a los hombres de mar hay que buscarla en 1235, cuando los carmelitas tuvieron que abandonar su templo en Tierra Santa debido a la presión de los sarracenos. Antes de embarcarse rumbo a Europa, se congregaron para cantar la Salve Regina y fue entonces cuando, según nos cuenta la tradición, se les apareció la Virgen, presentándose como la Estrella del Mar, lo que la convirtió, de facto, en faro y guía de los pescadores y marinos de la época. 

Entre aquellos carmelitas estaba San Simón Stock, a quien se apareció la misma Virgen el 16 de julio de 1251, haciéndole entrega del escapulario que no suele faltar en el pecho de ningún hombre de mar. Y en este mismo acto, y aquí tiene su origen una de las supersticiones ancestrales de los hombres de mar, que no ven con buenos ojos la presencia de curas a bordo, parece ser que la Virgen prometió a San Simón que no dejaría morir sin confesión a ningún marino tocado con el escapulario. Consecuentemente, no habiendo cura a bordo, ningún hombre podría morir, ya que la confesión era imposible, de ahí que todavía hoy algunos marinos tuerzan el gesto al ver una sotana a bordo.      

Habiéndolo titulado “La Armada y la Semana Santa”, no puedo cerrar este artículo sin referirme a la fuerte entronización que la Institución Armada ha tenido siempre con la semana de pasión. Los piquetes de Infantería de Marina, compañías de marinería y escuadras de gastadores han sido aportaciones tradicionales de la Armada a las solemnes celebraciones y desfiles de Semana Santa desde tiempo inmemorial. Ya en fecha más reciente y debido a las nuevas leyes que hacen que la contribución a este tipo de actos sea una cosa puramente personal y voluntaria, parecía que el número de uniformes de la Armada entraría en un receso, sin embargo, el año pasado, novecientos miembros de la armada desfilaron en las procesiones de 21 municipios pertenecientes a 14 provincias diferentes.

Personalmente, de entre las diferentes aportaciones de la Armada a la Semana Santa, me quedo con esa bonita tradición que tiene lugar en Cartagena, donde una talla de San Pedro está tan involucrada con la Armada que, además de tener nombre propio: Pedro Marina Cartagena, recibe, desde el siglo XVIII, su salario mensual como maestro de taller, nómina que va a parar a la hermandad a la que pertenece. La imagen arrancha en las instalaciones militares del Arsenal y a la hora de salir en procesión, se detiene cada año delante del balcón de Capitanía General, donde el bueno de San Pedro pide el preceptivo permiso para salir, licencia que le es concedida con la condición de regresar a su cuartel antes de la medianoche del Miércoles Santo. Como quiera que la procesión se recoge al amanecer, resulta que San Pedro llega tarde, razón por la que recibe la correspondiente regañina y es arrestado hasta la Semana Santa del año siguiente.

Quiera la Virgen del Carmen que la de este año sea feliz para ustedes y transcurra sin sobresaltos.      

 

Castillo de Olite. Descansen en paz

Aquí os dejo un enlace a la crónica, publicada hace unos años en el diario "La Razón"

Un saludo


http://www.larazon.es/detalle_hemeroteca/noticias/LA_RAZON_270136/5641-la-tragedia-del-castillo-olite#.Ttt1TVfPmQMoQKq

 

Entrevista con Carlos Herera

Cerca de deliciosa media hora con Carlos Herrera...

http://www.ondacero.es/audios-online/herrera-en-la-onda/libros/luis-molla-%E2%80%98el-mar-elenco-misterios-resolver%E2%80%99_2014011400096.html

Saludos

¿Qué planeta es?

 

 

Los gaditanos que se hayan venido asomando al mar estos días atrás se habrán encontrado al atardecer un astro colgado del cielo que brilla de una manera especial y lo seguirá haciendo a lo largo del mes de diciembre, siendo visible también para el resto de los españoles. Se trata del planeta Venus.

Tres son a mi juicio las razones para que Venus presente la forma de un faro que pareciera querer guiar a los hipotéticos navegantes siderales que pretendieran cruzar el espacio buscando referencias lumínicas. La primera está relacionada con la propia densidad de la atmósfera de Venus, compuesta principalmente de dióxido de carbono, un elemento que hace brillar espectacularmente a los cuerpos que lo contienen. El nivel de brillo de Venus duplica, por ejemplo, al de la tierra. La segunda razón de su brillo tan especial de estos días es su proximidad a la tierra, ya que de todos los que forman nuestro sistema solar, se trata del planeta más próximo al nuestro. La tercera está en la ausencia de nubes de estos días, conjugada con la temperatura ambiente correspondiente al mes de diciembre, ya que los ocho o diez grados que estamos teniendo a partir del atardecer hasta unas tres horas después, se traducen en unas magníficas condiciones de refracción. Algo así como aquella extraordinaria visibilidad a la que se refirieron los serviolas de la cofa del Titanic la fría noche de su hundimiento.  

El mes de diciembre es, pues, el más indicado para la observación de los cinco planetas visibles desde la tierra, aunque desde luego no tendremos la oportunidad de observar ninguno de ellos con la brillantez que luce estos días el lucero del alba. Júpiter, por ejemplo, también será visible a lo largo de diciembre aproximadamente a las mismas horas que Venus, pero en la demora contraria, es decir, por el este. De una manera muy esquemática podríamos decir que el gigante de nuestro sistema solar ascenderá por el horizonte cuando Venus comience a declinar.

En cuanto a Marte, Saturno y Mercurio serán visibles a simple vista este frío mes de diciembre, aunque sólo para noctámbulos que estén dispuestos a esperarlos hasta tarde en unos casos o a madrugar en otros. A Marte lo veremos salir por el norte hacia o poco después de la medianoche e irá ascendiendo en el cielo para difuminarse con la llegada del crepúsculo en el momento de alcanzar su máximo pico de altura. También por el norte, los que gocen de buena vista verán salir a Saturno entre dos y cuatro horas antes del orto de sol y en cuanto a Mercurio, aunque visible también, será el más difícil de observar, no sólo por sus dimensiones, sino porque saldrá poco antes que el sol y también por el este por lo que no tardará en desaparecer de la vista.

Si el atardecer del día 5 de diciembre fue el momento ideal para mirar a Venus, ya que esa noche el astro se encontraba a la menor distancia de la luna, los días posteriores seguirá siendo muy visible, sobre todo hasta el 16, cuando tendremos la luna llena más pequeña del año. Antes, el 13 y el 14, podrá verse también la lluvia de estrellas Geminidas, si el tiempo se mantiene frío a la vez que despejado, cosa que sucederá al menos durante el largo y festivo fin de semana. Y si no, me afeito el bigote.

En el nombre del mar

Queridos amigos,

   Os participo el nacimiento de mi octava novela, que lleva por título "En el nombre del mar". En realidad se trata de un compendio de siete relatos marineros a caballo entre los real y lo fantástico, basados en la mayoría de los casos y de forma novelada, en buques que desaparecieron en el mar dejando tras de sí una larga estela de misterios, entre otros el reina Regente, el Valbanera, el San Telmo o la famosa Bounty del comandante Bligh, especulando con que después de todo, su final pudiera no haber sucedido como nos han venido explicando los ingleses desde que ocurriera sl supuesto motín.  También, como no, hay un guiño al Titanic, en forma de una de las miles de historias paralelas que pudieron ocurrir aquella noche, al socaire de la principal, bien conocida por todos. Cabe también, como no podía ser de otro modo, un homenaje a Meville y su recordada ballena blanca. El conjunto se completa con una referencia a otra historia electrizante apenas divulgada en nuestro país como fue el final del USN Indianapolis y la fatalidad de su dotación. 

   El libro es muy fácil de conseguir, basta con pedirlo en vuestra librería habitual consignando el título, mi nombre como autor y Laertes como la editorial. Os la servirán en pocos días al precio de 15 euros. Un buen regalo sin duda para estas navidades. Espero que os animéis y sobre todo que os guste.

Un abrazo

 

"Scapa Flow, del mar a la luna"

   Como amante del mar, siempre me ha interesado sobremanera la historia de esta base naval británica, la más importante de los ingleses durante las dos guerras mundiales. Antes, durante y después de esas guerras, Scapa Flow ha sido escenario de interesantes acontecimientos navales que ahora tienes oportunidad de conocer. ¿Qué hacía de esta base el objetivo enconado de los alemanes? ¿Por qué los ingleses la defendían a capa y espada? ¿Qué secretos guardan celosamente las aguas de la bahía? Si quieres conocer de cerca los hitos históricos de Scapa Flow, pásate el miércoles 24 por el hospitalito del Puerto de Santa María (calle ganado esquina con Zarza). Os espero.

Pólvora mojada

La presentación tendrá lugar en el Castillo de Luna de Rota, el lunes 22 de julio. “Pólvora mojada” es un conjunto de dos relatos navales en los que los marinos habrán de enfrentarse a su suerte en un medio tan hostil como el mar en la peor de sus versiones. “Hundan el Bismarck” trata de los últimos días del que fue el acorazado más poderoso de todos los tiempos, narrados desde la perspectiva del teniente de navío Müllenheim-Rechberg, oficial asignado a las torres de artillería de popa y el más antiguo de los marinos alemanes supervivientes al hundimiento. “El oro de Stalin” es un relato de ficción ambientado en la II GM, en el que, en su caprichoso giro, la rueda de la fortuna involucrará en una historia común a un buque mercante norteamericano, un submarino alemán, otro ruso y dos aviones, un Lancaster británico y un B-24 norteamericano. El destino conducirá la suerte de todos hasta un inesperado punto final en el que el mar se erigirá en el juez que dicte la sentencia definitiva.

El último "Carmen..."

 

 

   O el primero, según se mire, pero lo que sé con toda seguridad es que el que me tocará vivir mañana será sin duda un día del Carmen muy especial, pues será el primero que viva como oficial en la reserva o el último en el que participe en activo, ya que el cambio de una a otra condición pasa precisamente por ese meridiano.

   Especial. Me consta por otros compañeros que ya han pasado por esa tesitura que el sentimiento con que se vive este día tiene un toque de magia que lo hace muy significativo. Por la noche tendremos la tradicional cena-baile que se celebra cada año para festejar la efeméride y que en esta ocasión disfrutaremos a bordo del Juan Carlos I. Antes, por la mañana, habremos tenido, Dios mediante, la ceremonia de pase a la reserva, presidida por Santiago Bolíbar, almirante de la Flota, y que se iniciará con el Santo Sacrificio de la Misa en el más sublime de los altares de los que vestimos el uniforme de la Armada: el Panteón de Marinos Ilustres.

   Supongo que todos sentimos lo mismo respecto a la propia, a pesar de lo cual me jacto de pertenecer a una promoción de mucha solera, una de esas brigadas curtida según los métodos antiguos, que ha crecido profesionalmente arropada, por encima de otros, por un hermoso sentimiento del compañerismo. Por eso sé que mañana cuando el pecho se nos hinche de aire para desgranar las sentida oración de la Salve Marinera y cuando nos desgañitemos cantando por última vez en activo nuestro emocionante himno de la Armada, ninguno de nosotros podrá evitar que se nos nuble la vista con alguna que otra lágrima traicionera al recordar a nuestros queridos Luis Jáudenes, Abilio Conejero, Paco Alemany, Paco Bernal y Willy Cordón. Va por ellos.     

La desgraciada y tenebrosa historia del navío San Telmo.

 

 

   En 1819 España atravesaba una época difícil con las colonias americanas rebelándose contra la corona que debía una media de 33 mensualidades a sus marinos. En estas condiciones zarpó de Cádiz con ánimo de sofocar una insurrección en Perú la llamada División del Sur, en realidad cuatro barcos mal cuidados de los que uno estaba en tan mal estado que tuvo que darse la vuelta a mitad de viaje.

   El San Telmo era un navío de 74 cañones falto de carenado que sin embargo constituía lo mejor de la Armada del momento. En este barco, que mandaba mi paisano tarifeño el capitán de navío Joaquín de Toledo,  izó su insignia el brigadier Porlier. La dotación estaba constituida por un total de 644 hombres.

   El San Telmo se enfrentó al complicado cabo de Hornos con una serie de averías que ni pensadas podían haberse conjurado peor para un barco que se apresta a desafiar al paso de Drake contra el viento. Una de las fragatas que componían la expedición lo perdió de vista unas doscientas millas al sur de Hornos. Nunca llegó a su destino.

   Un par de meses después de desaparecer, William Smith, marino inglés, anunció haber desembarcado en un continente nuevo compuesto por enormes trozos de hielo. Hasta que fue convenientemente amonestado declaró haber visto entre los hielos un navío español de 74 cañones.

   Durante muchos años la historia del San Telmo ha permanecido en el limbo, pero ahora, conforme se acerca el bicentenario de su desgraciado viaje, son cada vez más los que muestran una especial inclinación hacia cuanto rodea a un barco perdido en la banquisa antártica y del que se siguen buscando pruebas consistentes que demuestren que, aunque a título póstumo, a los 644 miembros de su dotación les corresponde la gloria de ser los descubridores de la Antártida.

La conferencia correrá a cargo de Víctor Junquera, Miguel Aragón, y este que os escribe. Os esperamos.

Pólvora mojada

 

 

   Con el emocionante reto de participar en los primeros pasos de una editorial nacida con una intensa vocación naval, sale a la calle "Pólvora mojada", una obra compuesta por dos relatos puramente marineros ambientados en la Segunda Guerra Mundial. Hundan al Bismarck trata obviamente de los últimos actos del que fue el buque más poderoso del mundo.  Un acorazado que para los orgullosos marinos que lo servían no tenía otro objetivo que poner en jaque a la Marina de Su Majestad, aunque tenía una finalidad estratégica bien distinta para los que movían los hilos de la guerra desde Berlín. El relato está hecho a través de los ojos del oficial superviviente más antiguo y pone de manifiesto lo que él, por decidida lealtad a sus jefes y compañeros muertos en combate, nunca quiso hacer público: las diferencias de criterio entre  el almirante Gunther Lutjens, que mandaba la pequeña agrupación naval cuya cabeza era el Bismarck, y Ernst Lindemann, el comandante del barco.

   El oro de Stalin es un relato levantado sobre lo que hoy constituye una leyenda que no se ha podido demostrar, el envío a Stalin por parte de Roosvelt de una importante cantidad de oro para apoyar su notable esfuerzo de guerra. El John Barry, un carguero de la clase Liberty, zarpa de los Estados Unidos con idea de alcanzar el golfo Pérsico con un cargamento secreto y al mismo tiempo un submarino alemán deja sus esclusas en Wilhemshaven para llevar otro cargamento crítico a Japón. Alrededor de estos buques se tejerá una historia que moverá buques, aviones y personas en distintas partes del mundo tratando de facilitar el tránsito de unos y de impedir el de los otros. Como epílogo todos los actores convergerán en un mismo punto donde finalmente el mar será quien dicte sentencia.  

   La novela puede pedirse a la editorial www.navalmil.com que la servirá a cualquier parte de España al precio de 17 euros, gastos de envío incluidos. En la página web de la editorial aparecen también una serie de librerías donde también puede conseguirse. Los mapas y dibujos son de Txema Prada. Espero que os guste.

Conferencia sobre la tragedia del "Castillo de Olite"

     Recién cumplido el 84 aniversario de su hundimiento, tengo previsto dar una conferencia en el Club Naval de Oficiales de San Fernando sobre las trágicas circunstancias que acompañaron a la pérdida de este transporte de tropas en las inmediaciones de la isla de Escombreras, en Cartagena, debido al disparo de una batería de costa. Faltaban sólo 25 días para el final de la Guerra Civil y los 1477 muertos y desaparecidos del bando nacional constituyen el momento más luctuoso de la contienda y la peor tragedia de la España marítima contemporánea, a pesar de lo cual se trata de un suceso que continua envuelto en una misteriosa bruma.

 Seguimos, por otra parte, esperando la salida de talleres de una novela nueva a la que he puesto por título "Pólvora mojada". Ya hablaremos de ella, pero si queréis un avance podéis entrar a husmear en la web de la editorial www.navalmil.com

  Un saludo a todos.  

 

 

La sonrisa de la navidad

    Con la llegada de la Navidad, se cumplen 50.000 visitas a la web. Este mensaje es, por tanto, para felictaros por lo primero y daros las gracias por lo segundo. Felicitar a todos los hombres y mujeres que aman el mar, especialmente a los marinos que por circunstancias de su profesión se ven obligados a pasar estas fiestas alejados de casa, no sin recordarles que el mar no es un elemento que aleje, sino que une, y que en este caso les mantendrá unidos con los seres queridos en la distancia. Para todos, una sonrisa y la luz de la esperanza como las que brillan en la conocida y espectacular fotografía. ¡Feliz Navidad!

La isla más pequeña del mar.

    La isla más pequeña del mar es la historia de una huida hacia adelante. La vida de Celia Torrens sufre un mazazo inesperado cuando un golpe de mar le arrebata la vida de su marido y de su hija. De la noche a la mañana Celia se ve convertida en una mujer rica que no siente atracción por nada de lo que le rodea, su única válvula de escape conocida es el mar, precisamente el elemento que le arrebató lo que más quería y al que considera culpable de su desgracia. Celia no tarda en darse cuenta de que lo que tenga que ser de su vida, tendrá que pasar por enfrentarse al mar, por lo que decide comprar un barco y salir a navegar en solitario para desafiarlo.

    A lo largo de su periplo a bordo del Genio, Celia se irá enfrentando en solitario a situaciones que la sobrepasarán y la obligarán a dar lo mejor de sí misma, a la vez que conocerá distintos personajes que le ofrecerán nuevas referencias para enfrentarse al que habrá de ser el puzzle de su nueva vida...

  Dedicada a Pablo Ugarte, los beneficios de la presentación irán dedicados a la asociación que lleva su nombre. La presentación tendrá lugar en la Bodega Mora de Osborne en el Puerto de Santa María el próximo 12 de diciembre a las 20:00 horas. La entrada es libre.


http://www.asociacionpablougarte.es/

 

 

 

Quien no conoce el mar de noviembre, no sabe lo que es el mar...

   Creo que fue un poeta inglés, pero ahora mismo no lo recuerdo con exactitud, aunque mantengo viva en mi cabeza una frase suya que me hizo pensar: Quien no ha visto el mar de noviembre, no sabe lo que es el mar…

   La mengua de la claridad de la luz empuja a los peces a los fondos en noviembre, lo que se traduce en un nervioso y desgarrado  graznido de las gaviotas que quizás debido a la falta de luz o de alimento presentan ese mes un color más apagado. La bajada de las temperaturas convierte la respiración de las ballenas en geiseres que cuando se mueven de forma gregaria permiten contemplar un maravilloso espectáculo de luz y sonido. El color del mar es diferente en noviembre, más apagado y mortecino, lo que realza el brillo de las estrellas que se desparraman cada noche por encima de los océanos. También es distinto el olor que se percibe desde las frías arenas de la playa, a medio camino entre las coles hervidas y el vino agrio. El rumor de las olas también es diferente en el mes de noviembre, lo mismo que el sonido de las caracolas, pero por encima de todo, en noviembre el mar refleja como ningún otro elemento la llegada del otoño, al cenirse las noches de luna ese manto plateado que hace evocar los miles de misterios y secretos que guarda en sus profundidades.

   Como icono de este mar me parece muy sugestiva y plástica, la imagen de la estatua a la Madonna en la pequeña localidad ciudad de Opatija, en Triestre (Croacia). Con ella saludamos al mágico mar de noviembre.

En Lepanto la victoria y la muerte en Trafalgar...

   Para un marino español y más para los que hemos menudeado esas aguas, octubre es siempre el mes de Trafalgar. Con el bicentenario se recordó la batalla desde todos los ángulos: el enésimo intento frustrado de conquistar las islas Británicas, la derrota en Finisterre y la falta de entendimiento entre Villeneuve y Gravina mientras las escuadras permanecían agazapadas en Cádiz. La batalla en sí: día de vientos flojos como los ánimos, la racanería táctica del almirante francés, dientes apretados en los españoles, la claridad táctica de Nelson. Y la muerte.

  La de Nelson, universal que ha dado la vuelta al mundo sumergido en un barril de brandy para que su cadáver llegara a Londres en condiciones de recibir los honores que correspondían a su larga y brillante trayectoria naval. Y los otros cadáveres. Los cuerpos quebrados de los miles de marinos muertos entre los tres bandos cuya gloria representa el almirante victorioso en su propia muerte. Rostros anónimos de cuerpos rotos por el fuego de los cañones. Y tras esas muertes el largo dominio británico de las líneas de comunicación de todos los mares, el desgaste del imperio en el que antaño no se ponía el sol.

   Octubre, mes de rojos atradeceres en la costa atlántica de Cádiz y un guiño a aquellos marinos que dieron su vida en el intento de que ese sol siguiese alumbrando a España. No pudo ser, pero no porque ellos no pusieran todo el empeño en intentarlo.

 Con cariño, respeto y emoción, a los valerosos marinos muertos en Trafalgar.

Faro de navegantes

 De la mano de los millares de veraneantes que buscan en el mar su esparcimiento estival, se nos fue el mes de agosto iluminado por una espléndida Luna Azul.

  Llamamos así a la segunda luna llena aquellos meses que tienen dos. La próxima no se producirá hasta el mes de julio de 2015, así que no era cosa de dejar pasar la ocasión sin hacerlo notar.

Dediquemos, pues, el mes a la luna llena, faro y compañera de marinos a lo largo de tantas noches y amparo también de pilotos navales, tan huérfanos de referencias esas noches en que el mar aparece como una inhóspita y hostil boca de lobo....

Siempre nos quedará el mar...

   Se cuela agosto, mes del veraneo por excelencia, coincidiendo con los primeros treinta mil visitantes de la página, y mientras las playas se llenan de gente necesitada más que nunca del merecido descanso en esta época convulsa que nos ha tocado vivir, en una nueva exaltación de "la Pepa" la ciudad de Cádiz reúne a los principales "Tall Ships" del mundo y las Olimpiadas de Londres dan comienzo con más decepciones que satisfacciones, aunque aún está por ver el papel de nuestros acreditados chicos y chicas de la vela a los que desde aquí deseamos esos vientos largos que les permitan colgarse del cuello las deseadas medallas y que nuestro himno nacional suene con fuerza en la capital del Reino Unido. Va por ellos.

Temporales en mayo

    Conforme el viento arrecia y asciende uno tras otro los peldaños de la escala Beaufort, la mar recorre las distintas variaciones cromáticas del verde, hasta que, coincidiendo con el momento en que el temporal se hace tan duro que es el propio viento el que impide a las olas alcanzar cotas mayores, la caprichosa mar trata de seducirlo mostrando el color del satén con el que se hacen distinguir las mujeres más elegantes. En la disputa eterna entre el viento y el mar, Eolo muestra su poder haciendo ver a Neptuno que es él quien marca las pautas y el viejo rey arroja su tridente y se doblega ante el poderoso bramido del viento; justo en ese momento, cuando la atávica lucha alcanza su cenit y los elementos se muestran más violentos, el sol acierta a asomarse por entre las deshilachadas nubes y derrama su energía sobre la exhaustas olas, que muestran entonces su verde más complaciente: el dulce color de quien espera regresar a los tiempos felices de la concordia. Sólo entonces Eolo deshincha su pecho y volviendo a recorrer en sentido inverso la escala de los vientos, se relaja hasta convertir su respiración en una ventolina suave que apenas levanta unas gotas de espuma en la cima de las relajadas olas…

Yago Seimar    

En abril, un cartero

  Me fijé en esta foto en cuanto la vi porque entendí que representa la imagen sobria y ajada de los capitanes al mando de los viejos vapores que surcaban los mares hace cien años. Sin embargo, esta pintura de Van Gogh representa a un cartero y en concreto el cuadro se titula "El cartero Joseph Roulin". No me importa. Lo doy por bueno puesto que como cualquier hombre de mar, la mayor parte de los capitanes han tenido siempre el sueño de dedicarse en tierra a otras ocupaciones que le hicieran sentirse un hombre completo. Y por otra parte no descarto que el cartero Joseph Roulin, como tantos hombres que desempeñan cargos en tierra firme, suspirara por embarcarse en aquellos barcos a los que se suponían mil y una aventuras más allá del ignoto horizonte. Quid pro quo.

Arrancamos en marzo

De vez en cuando los medios de comunicación nos informan de los progresos del ser humano en el espacio exterior, donde las sondas que hace años dejaron la tierra han progresado tanto que hemos tenido que inventar nuevas unidades para medir esas extraordinarias distancias, y todo ello mientras el hombre se ha impuesto definitivamente a los picos más altos de la tierra, y en las selvas más intrincadas, inexploradas hasta hace poco, podemos hoy ver por la televisión a los nativos disfrutando de la bebida universal y luciendo una camiseta con el anagrama de las marcas más conocidas.

     Pero nos queda el mar. Ahí abajo la civilización apenas ha profundizado unos metros y Neptuno sigue siendo el rey. El ser humano aún no ha conseguido imponerse a los océanos, que siguen aprovechando cualquier resquicio para arrastrar al más orgulloso de los barcos a sus profundas simas, donde la arrogancia del hombre apenas tiene alcance.

     Que no se acabe. Mientras no seamos capaces de arrancar al mar sus misterios podremos seguir escribiendo historias sobre el más indómito de los elementos.

     Esta página nace precisamente con la idea de divulgar el mar a través de su inagotable fuente de historias. Aquí alternarás los días más plácidos con las peores tormentas; sabrás lo que se siente a bordo del más frágil de los esquifes y cómo se ve la mar desde el puente del portaaviones más poderoso. Aquí, en definitiva, constatarás que la lucha entre el hombre y la mar sigue inclinándose del lado más húmedo. Mi deseo es que disfrutes de un buen viaje.

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ignacio prieto | Respuesta 28.08.2014 10.09

Hola Luis,
Me gustaría suscribirme a tu página por feed pero veo que no es posible. Si contactas con 123miweb seguramente lo podrán habilitar.
un saludo y much

Víctor | Respuesta 23.06.2014 09.44

Enhorabuena Luís. Tu página se está convirtiendo en el faro que da esperanza a los naúfragos de los te mas del mar.

Un abrazo.

Luis 23.06.2014 10.43

Gracias Víctor! Un abrazo

Bruno Fernandez Garrido | Respuesta 22.06.2014 18.34

Enhorabuena, Luis, es una pagina interesantisima

Luis 23.06.2014 10.42

Muchas gracias Bruno. Un abrazo

Joaquin Mier | Respuesta 22.06.2014 12.32

Enhorabuena Luis, y gracias por mantener esta llama viva.

Luis 23.06.2014 10.43

Gracias Joaquín. Un abrazo

Luis | Respuesta 22.06.2014 10.13

¡Muchas gracias! A ver si se animan y siguen publicando este tipo de cosas.

AMELIA | Respuesta 21.06.2014 23.43

Muy buen artículo hoy en La Razón!! Interesantes fotografías y comentarios. Enhorabuena. (¡Felicidades!)

Luis 23.06.2014 10.44

Muchas gracias Amelia, por los ánimos y por el aviso!

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Comentarios

27.09 | 16:32

Mi padre, Miguel Fernández Blanco, fué superviviente de este naufragio, le concedieron una condecoración y tenía un escudo de fieltro del Guadalete en casa...

...
11.09 | 06:54

mollatis@yahoo.es

...
10.09 | 22:29

Respondí a su correo, he enviado las incorrecciones y omisiones y, al aprecer, no al sitio correcto, como me dicen en atención cliente. Correo particular, p.f.

...
10.09 | 19:23

¡¡Bravo Blas de Lezo!!

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